CELEBRANDO HOY EL CUMPLEAÑOS DEL GRAN.....!!! LUIS CÉSAR AYALA CAMPS " Luisito Ayala

LUIS CÉSAR AYALA CAMPS " Luisito Ayala " nació el 13 de Octubre de 1950, en el numero 15 de la calle Rocaford, Huamacao, Puerto Rico.
Antes, había contemplado la experiencia musical de las interpretaciones que su abuelo, Braulio Ayala Pérez, solía hacer en la guitarra vocalizando aguinaldos navideños y canciones religiosas, atinadas a la época y a las festividades pueblerinas que realizaba en el barrio Mambiche Blanco de Humacao, donde fue a vivir Luisito Ayala cuando contaba con cuatro años de edad.
"Mi abuelo Braulio era ciego y tocaba guitarra. Componía y cantaba aguinaldos y era el centro de la fiesta en el campo. Allí vivía mi tío, que tocaba trompeta con la banda de Víctor Duclet, y yo de niño se la cogía (la trompeta) y la miraba con la ilusión de aprender a tocarla", expresa el músico.
Recuerda que de adolescente fue a estudiar a la escuela intermedia del pueblo de Humacao, donde había una banda y en la que se inscribió para tomar clases de solfeo "porque quería estudiar trompeta".
Al cabo de seis meses, cuando ya había adquirido algunos conocimientos básicos en teoría musical y estaba presto a iniciar los estudios del instrumento, su maestro lo colocó frente a un trombón de vara.
"El maestro de la banda me dio un trombón y no me gustó porque no era un instrumento de mucha salida en la música popular, pero comencé a estudiarlo leyendo en clave de sol, pero uno de los compañeros que se paraba al lado mío tocaba el trombón de pistones y poco a poco fui preguntándole las posiciones de los dedos, porque eran las mismas de la trompeta y así empecé a familiarizarme con ella", narra.
Cuenta que en una ocasión tomó prestada la trompeta de un amigo y fue practicando hasta que su maestro lo vio y, comprendiendo el interés del alumno, le dio la oportunidad de ser trompetista, lo que constituyó el inicio de su carrera musical.
A sus 16 años de edad, Luisito Ayala vivía convencido de que su vocación estaba en la música. Por eso, no le bastó con los ratos en que tocaba junto a la banda escolar y decidió armar su propia agrupación, en unión a un grupo de amigos, en plena época de Navidad. El junte se denominó El Combo Tropical.
"Hicimos un grupito de dos saxofones altos y dos trompetas, que era la misma combinación que entonces tenía El Gran Combo. Al principio, nos hicieron falta arreglos para el grupo y fui a Yabucoa con mi amigo Harry Rosario a buscar a Pedro Ramos, que era un muchacho que copiaba los números de los discos y de quien Harry aprendió a copiarlos", asegura.
Agradecido de Rafael Ithier El proyecto musical que protagonizaba El Gran Combo fue la primera gran inspiración musical de Luisito Ayala.
El sonido de la afamada agrupación marcó el tono de lo que el novel músico quería desarrollar en su orquesta, por lo que en una ocasión fue a hablar con Rafael Ithier, líder de "Los Mulatos del Sabor", y le pidió que le permitiera copiar algunos de sus arreglos para interpretarlos, a lo que el avezado pianista accedió con gusto.
"Yo iba con Harry Rosario a los bailes de El Gran Combo y mientras todo el mundo bailaba nosotros copiábamos los arreglos y así fue que nos suplimos de repertorio y nos dimos a conocer", señala, mientras recuerda que los primeros temas que copiaron de Ithier fueron "Jala jala", "A mi manera" y "Ojos chinos".
Más tarde, y deseoso de crecer en la música, Luisito Ayala tuvo la oportunidad de ingresar a la banda de la Policía, no sin antes licenciarse en el oficio.
"Tenía 19 años cuando ingresé a la Policía para tocar en la banda, porque tenía mucho prestigio. A los pocos meses comenzaron a alternarnos con otras labores y como tenía la intención de tocar en la calle renuncié", dice.
Fue entonces cuando ingresó a la Universidad de Puerto Rico en Humacao (antes Colegio Universitario), momento en que surgió la oportunidad de tocar trompeta con la banda La Antillana de Germán Peña, pasando más adelante a la orquesta la Panamericana para participar en programas de entretenimiento, en Wapa televisión.
ANTES DE cumplir sus 20 años de edad, Luisito Ayala fue aceptado para formar parte de una nueva agrupación que daba avisos de entrar a pulsear por un espacio digno entre las orquestas salseras del país.
La propuesta fue armada en 1969 por el joven músico Jesús "Chuy" Castro, y se denominó Puerto Rican Power.
En sus comienzos, la nueva orquesta, en la que figuraban como vocalistas Pipo Ramos y Joe Arroyo, tuvo la fortuna de contar con el respaldo del compositor Catalino "Tite" Curet Alonso, quien intercedió con el productor Álvarez Guedes, dueño del sello discográfico Gema, para que se le diera la oportunidad a la banda de grabar un disco.
La gestión se concretó y, en 1971, los integrantes de la orquesta grabaron su primera producción, titulada "Cero novela", que era, a su vez, un tema de Tite Curet. El álbum se completó con "Angustia", "Suelta las armas", "Calla", "Rosa triste", "A los caballos", "Pa´ Borinquen", "Hay que despertar", "Mamy Blue" y "Rumbón escolar", todos con arreglos de Máximo Torres y Jorge Millet.
"Con este disco empezamos a trabajar alrededor de la Isla y tuvimos una aceptación muy buena. Nuevamente, bajo la batuta de don Tite hicimos la segunda grabación en 1972, bajo la dirección de Jorge Millet y con composiciones de Tite y Roberto Angleró. Para ese momento yo era el director musical del grupo", cuenta Luisito Ayala.
El segundo disco se llamó "Puerto Rican Power" y es la primera producción en que aparece el tema "El eco de un tambor", una composición de Tite Curet que más tarde se hizo famosa en voz de Andy Montañez.
La producción, que presenta como cantante a José Pacheco, también incluyó las melodías "Nada más", "Al compás de campana y cuero", "Granito de oro", "Eternamente y sinceramente", "Teresa", "Viento en popa", "Terruño", " Carcajada" y "El que no se arriesga".
Labró sus propios senderos en la música
Justo en el momento en que la orquesta comenzó a lograr un espacio entre el ambiente musical del país, su director, Chuy Castro, se marchó a estudiar medicina a la República Dominicana, lo que provocó serias divisiones en el colectivo.
"Con la salida de Chuy no hubo buena coordinación entre los que integrábamos la orquesta y se disolvió porque hubo una disputa por quién se quedaba con qué. Todo el mundo tiró por su lado y el grupo se desintegró", manifiesta Luisito Ayala, quien a partir de ese momento trabajó con la orquesta de Willie Rosario, la Panamericana, Willie Meléndez, La Antillana y Pedro Conga.
De todas esas experiencias, la más constante fue junto a Pedro Conga, con quien se desempeñó como director por espacio de ocho meses acompañando a figuras reconocidas del género, como Justo Betancourt y Santos Colón, y donde conoció a Tito Rojas, quien se desempeñaba como corista.
Luego, Luisito Ayala sintió la necesidad de labrar un proyecto musical propio, que le permitiera construir su propuesta rítmica tomando como base la experiencia que había adquirido en sus participaciones junto a importantes figuras salseras.
Fue entonces cuando buscó la manera de comunicarse con Chuy Castro a la República Dominicana para solicitarle su interés en rescatar el nombre de la Puerto Rican Power y reconstituirla.
"Le escribí a Chuy y le pedí que me cediera el nombre del grupo porque me interesaba hacer algo, puesto que creía que tenía futuro. Él me cedió los derechos y reorganicé la orquesta, en 1975", apunta.
Para este nuevo proyecto, el trompetista reclutó a Pedro Sanz, un cantante que sobresalía por su capacidad interpretativa y por contar con un aire pueblerino que en el arte de la improvisación le permitía hilvanar en versos las historias cotidianas más próximas a la realidad del ciudadano común.
Ese mismo año dirigió la Puerto Rican Power a un estudio de grabación para realizar su primera producción para el sello Melón Records, propiedad de José Juan Piñero ("Pijuán"), que nunca salió al mercado.
Este trabajo incluyó, entre otros, el tema "Chino champú" y "Quisiera", este último de la autoría de Luisito Ayala con arreglo de Louis García.
En 1978 lanzó un nuevo álbum, producido por Bobby Valentín para Bronco Records, que aunque no despertó mucho interés en el país, logró una presencia tímida en el mercado de Latinoamérica y Estados Unidos. El trabajó incluyó los temas "Retrátame", "Bésame morenita" y "Qué pasó con nuestro amor", entre otros.
En el ínterin de esas producciones, Aníbal Vázquez y Cucco Quiñones, reconocidos promotores de espectáculos en la época, le permitieron trabajar acompañando a los cantantes de la Fania que venían a la Isla a hacer presentaciones.
La experiencia le permitió pulir su agrupación, al tiempo que exploró una nueva etapa de su historia al contar con la presencia del cantante Tito Rojas, quien entró a sustituir a Pedro Sanz, en 1983.
Ganan una sólida presencia internacional
Tito Rojas marcó el despunte internacional de la orquesta. (Colección Luisito Ayala)
LA ENTRADA de Tito Rojas a la Puerto Rican Power, en 1983, marcó una nueva etapa en el desarrollo musical de la agrupación comandada por Luisito Ayala.
Para entonces, el también conocido "Gallo Salsero" había resaltado como miembro de la agrupación de Pedro Conga, con quien trabajó varios años acompañando en los coros a Santitos Colón y Justo Betancourt, hasta que a principios de los años 80 optó lanzarse como solista, grabando dos producciones, aunque sin mayor trascendencia. Empero, su despunte artístico lo halló de la mano de Luisito Ayala.
El cadencioso ritmo de Tito Rojas, distinguido por sus modulaciones extensas y roncas, simulando el arrastre de los versos, en abierto desafío a la eufonía, completó la definición del cuadro musical de la banda, alcanzando una popularidad más sólida en el mercado nacional y comenzando su internacionalización.
"Con Tito la orquesta se afincó. En una ocasión yo regresaba de tocar en Vieques y me lo encontré en Humacao y le hice el acercamiento para que nos uniéramos. Él siempre me dijo que quería ser solista, nunca dejó de pensarlo, aunque salió del grupo antes de lo que imaginé. Aun así, hicimos dos producciones que fueron las que nos lanzaron internacionalmente en Colombia, Panamá y Venezuela", comenta Luisito Ayala.
Antes de grabar, la orquesta permaneció cinco años haciendo presentaciones y consolidándose en el mercado. Junto a Tito Rojas estuvo Ito Rivera, en la parte vocal.
"Yo tenía sólo $300 para hacer un disco y lo inicié con Papo Sánchez, poco a poco, hasta que apareció (Antonio) Tony Moreno y le gustó y me lo compró", dice.
De ahí surgió "Puerto Rican Power Orchestra: Canta Tito Rojas" (1988), un disco que tronó en el país consignando los éxitos "Quiéreme tal como soy", "Amor de mentira", "Noche de boda" y "Piel con piel", entre otros.
Luego, en 1989, lanzaron su segundo álbum con los temas "Amar no se puede apurar", "No puedo prescindir de ti", "Con ella", "Sólo con un beso", "A pesar de ti", "Voy a ti, voy a mí", "Ámame" y "Hoy te quiero cantar".
Al poco tiempo del lanzamiento de esa producción, Tito Rojas abandonó el grupo para recuperar su carrera como solista, siendo reemplazado por Osvaldo Román, iniciando así una de las etapas más fructíferas y sólidas de la agrupación que duró 13 años y en la que se cultivaron sus éxitos más logrados.
Esta etapa produjo los discos "Con más poder" (1990), "Con todo el power" (1992), El de más poder" (1994), "Poderoso pero diferente" (1996), "Men in Salsa" (1999), "Wild, Wild Salsa" (2001).
La atinada y melodiosa voz de Osvaldo Román provocó despuntar el sonido candente de la orquesta, en particular con la interpretación de los temas "Juguete de nadie", "A dónde irás", "Se te fue la mano" y "Tu cariñito", los que en palabras de Luisito Ayala se convirtieron en "el tablazo internacional de la banda" y "el que nos abrió las puertas internacionalmente".
"Hasta ese momento la orquesta había sonado fuera de Puerto Rico, pero no como lo logramos con Osvaldo, al punto de que sus temas son himnos en muchos países", sostiene el líder del grupo.
Hace apenas un año que la alineación de la orquesta cambió. Primero se produjo la salida de Joselo Gerena y Luisito Ayala, Jr., quienes acompañaron en la parte vocal a Osvaldo Román, que se retiró de la agrupación para ser reemplazado por el veterano salsero Josué Rosado, quien figura hoy en la orquesta junto a Edgardo Vega y Omar "Hyper" Rodríguez.
Profetas fuera de su tierra
MUY POCO se conoce en la Isla del auge que la Puerto Rican Power ha alcanzado fuera del país en sus cerca de 35 años de historia, en especial en ciudades europeas como Amsterdam, Berlín, Frankfurt, Munich, Mannheim, Colonia, Hamburgo, Bruselas, París, Londres, Zurich, Pamplona, Barcelona, Madrid, Canarias, Milán y Roma.
Asimismo, esta agrupación salsera, comandada por el trompetista Luisito Ayala, se ha convertido en una de las representantes del sonido caribeño más mimadas del público asiático, en particular de Japón, donde se han presentado con éxito logrando giras artísticas de diez días, visitando ciudades como Tokyo, Yokohama, Hiroshima, Osaka, Okinawa, Fukuoka, Nara y Nagoya.
Posiblemente, esta orquesta es la banda de salsa de Puerto Rico que más ciudades ha visitado en una gira a Japón y que más exposición ha logrado en el mundo europeo, sólo superada por El Gran Combo.
La lista de lugares que solicitan la música del grupo es inimaginable, si consideramos la escasa información que circula en la Isla sobre los logros y alcances de su proyecto musical.
Parte de su contribución ha sido, además, dar a conocer internacionalmente la obra de compositores latinoamericanos que operan fuera de las corrientes del mercado que dominan las compañías discográficas multinacionales, como es el caso de Juan B. Cajares, Elizabeth "Mimi" Ibarra, Miguel A. Díaz, Manny Benito, Luis Lambis, Ricardo Visuete y Gerardo García.
Fuera de conquistar el mercado salsero en las principales ciudades en Estados Unidos –al mismo nivel que muchas agrupaciones musicales del país– la Puerto Rican Power es considerada una de las más afamadas agrupaciones de salsa en Toronto, Quebec y Montreal (Canadá).
De la misma manera, son reclamados con fuerza en Ciudad México, Cancún, Veracruz (México); Colón, Ciudad Panamá, David, Chirigui y Las Tablas (Pana-má); Managua y Masaya (Nicaragua); y San José y Punta Arenas (Costa Rica).
Y ni hablar de los éxitos que han cultivado en las principales ciudades de Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Venezuela, República Dominicana, Aruba, Curaçao y Santa Cruz, donde se vienen presentando con frecuencia desde hace dos décadas.
La cantidad de premios cosechados también es extensa, lo que la valida como una de las orquestas con más solidez en el mercado internacional, considerada en el extranjero como "embajadores de la salsa puertorriqueña".
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